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El Logos de Dios
Un Análisis
comparativo, su uso en el pensamiento hebreo, griego y su adopción en la
literatura Neotestamentaria
El tema de la preexistencia de Cristo como el Logos del Antiguo Testamento ha sido motivo de debate. La divinidad eterna de Cristo ha sido cuestionada desde el mismo tiempo apostólico. En la segunda mitad del siglo primero, ya había quienes cuestionaban la eternidad de Cristo.
Es por esa
razón que Juan en su evangelio comienza en su prólogo con una declaración que
deja en jake a quienes cuestionaban la divinidad de Cristo, diciendo que en un
principio ya existía el logos y que el logos estaba con Dios y el Logos era
Dios o tenia atributos de Dios. En Juan 1:3 presenta al Logos como el agente
creador de toda la existencia en el universo, y en el verso 14 lo presenta como
el logos que se hizo carne, todo ello para determinar el cumplimiento del Logos
en el Mesías prometido en la antigüedad, Cristo Jesús.
El problema en cuestión es, ¿Qué quiso decir Juan cuando
habló del logos, que es su significado esencial, y porque el Nuevo Testamento
adjudica a Cristo este título de Logos?
En la Biblia, específicamente en el Antiguo Testamento, se
encuentra en hebreo el uso de los siguientes términos de manera muy particular.
En el idioma hebreo, además de Davar (דָּבָר), que es la
palabra hebrea más común para “palabra” o “verbo”, también existe otro término
hebreo que se utiliza en algunos contextos para referirse a la “palabra”:
1. Imrá (אִמְרָה)
Imrá significa “palabra” o “dicho”. Mientras que Davar tiende
a usarse de manera más general para describir la palabra, el discurso o el
mandato de Dios, Imrá a menudo se usa para referirse a un dicho específico o un
mensaje revelado.
Ejemplos bíblicos de Imrá:
• Salmo 119:11:
“En mi corazón he guardado tus dichos (אִמְרוֹת, Imrot), para
no pecar contra ti.”
• Proverbios 30:5:
“Toda palabra (אִמְרַת, Imrat) de Dios es limpia; Él es
escudo para los que en él esperan.”
Diferencia entre Davar e Imrá:
• Davar (דָּבָר): Se usa de manera más general para referirse
a cualquier palabra o declaración, ya sea de Dios o de los seres humanos. Tiene
un uso más amplio y puede referirse a un evento, una acción o un mandato,
además de simplemente la “palabra”.
• Imrá (אִמְרָה): Se usa para referirse a un dicho o una palabra divina más específica. A menudo se asocia con promesas o declaraciones particulares de Dios. En definitiva:
• Davar es la palabra más común en hebreo para “palabra” o
“verbo”, especialmente cuando se refiere a la revelación o la acción de Dios.
• Imrá es una palabra menos común, pero se usa en ciertos
pasajes para referirse a dichos específicos, a menudo con un enfoque en las
promesas o mandatos divinos.
La concepción de "La Palabra" en el Nuevo Testamento
En el griego del Nuevo Testamento aparecen dos palabras especiales con las cuales se puede referir a “La palabra”.Además de Logos (λόγος), que es comúnmente traducido como “Verbo” o “Palabra” en pasajes como Juan 1:1, otra palabra que puede relacionarse con el concepto de “verbo” es Rhema (ῥῆμα).
Diferencia entre Logos y Rhema:
• Logos (λόγος): Generalmente se refiere a la “palabra” en un sentido más
amplio, abarcando el razonamiento, la lógica, o la palabra escrita. En Juan
1:1, Logos se usa para referirse a Cristo, quien es la Palabra eterna y
encarnada de Dios.
• Rhema (ῥῆμα): Se refiere a una “palabra” específica, dicha o hablada, a
menudo en un momento particular. Es una declaración o palabra puntual, con
énfasis en el acto de hablar. Rhema puede ser utilizada para describir una
revelación específica de Dios.
Ambas palabras tienen que ver con el concepto de “palabra”,
pero Logos tiene un sentido más amplio y teológico, mientras que Rhema es más
específica y práctica en cuanto a su uso.
Citas bíblicas donde se usa Logos y Rhema para referirse a “palabra”:
1. Logos (λόγος)
• Juan 1:1:
“En el principio era el Verbo (Logos), y el Verbo era con
Dios, y el Verbo era Dios.”
En este caso, Logos se refiere a Cristo, la Palabra eterna de
Dios, que es tanto el agente de la creación como la revelación divina.
• Hebreos 4:12:
“Porque la palabra (λόγος, Logos) de Dios es viva y eficaz, y
más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón.”
Aquí, Logos se refiere a la Palabra de Dios en un sentido
amplio, incluyendo tanto la Palabra escrita como la revelación de Dios a través
de Cristo.
• Colosenses 3:16:
“La palabra (λόγος, Logos) de Cristo more en abundancia en
vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría…”
Logos aquí se refiere a la enseñanza y doctrina de Cristo,
que debe ser interiorizada por los creyentes.
2. Rhema (ῥῆμα)
• Mateo 4:4:
“Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra (ῥῆμα, Rhema) que sale de la boca de Dios.”
Aquí, Rhema se refiere a una palabra específica de Dios, una
declaración particular de su boca. El contexto es la tentación de Jesús en el
desierto, donde Jesús cita una palabra precisa del Antiguo Testamento.
• Romanos 10:17:
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra (ῥῆμα,
Rhema) de Dios.”
En este versículo, Rhema se refiere a la palabra proclamada o
dicha de Dios que produce fe en los oyentes, específicamente el evangelio
predicado.
• Efesios 6:17:
“Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu,
que es la palabra (ῥῆμα, Rhema) de Dios.”
Aquí, Rhema describe la palabra de Dios que es usada en un
contexto de combate espiritual, implicando una declaración específica o una
palabra de Dios aplicada en la batalla espiritual. En términos más prácticos:
• Logos: Se refiere a la Palabra en un sentido amplio, como
la razón, el discurso o la revelación, y es usada para describir tanto a Cristo
como a la Palabra de Dios en general.
• Rhema: Se refiere a una palabra específica, una declaración
particular o una revelación puntual, generalmente en un contexto más directo o
inmediato.
Contexto Histórico
En el tiempo de Cristo y antes de él, en el idioma griego
clásico existían términos con los cuales se referían a “La Palabra”. En los
círculos antes de Cristo y los apóstoles la palabra logos (λόγος) tiene un
significado profundo y multifacético tanto en el pensamiento griego clásico
como en el contexto bíblico. A continuación, se exploran ambos contextos para
entender su significado esencial:
1. Logos en el pensamiento griego
En el pensamiento griego clásico, logos era un término
extremadamente flexible, con una amplia gama de significados que dependían del
contexto. Aquí algunos de los usos más comunes:
• Razón o lógica: Los filósofos griegos, especialmente
Heráclito y los estoicos, usaban logos para referirse a la razón o el principio
organizador detrás del cosmos. Heráclito veía el logos como el principio
racional que da coherencia y orden al universo. Era una fuerza impersonal que
regulaba la naturaleza.
• Discurso o palabra hablada: En un sentido más cotidiano,
logos se refería a la palabra hablada, el acto de hablar o comunicar ideas. En
este sentido, era la expresión verbal o escrita de la razón.
• Principio cósmico: Para los estoicos, el logos también
representaba una fuerza cósmica o principio divino que impregna todo el
universo. Era la razón divina que daba orden y estructura a todo lo existente.
En este uso, logos estaba relacionado con una idea del poder racional y creador
que gobernaba el mundo.
2. Logos en el contexto bíblico
Cuando el término logos es adoptado en el Nuevo Testamento,
especialmente en el Evangelio de Juan, toma un significado mucho más profundo,
arraigado en la teología bíblica. Juan adapta el concepto griego y lo integra
en el pensamiento judeocristiano:
• Revelación de Dios: En el prólogo del Evangelio de Juan (Juan 1:1-3), se dice
que “En el principio era el Logos (Palabra), y el Logos estaba con Dios, y el
Logos era Dios”. Aquí, logos se refiere a la Palabra eterna de Dios, quien
existía antes de la creación y fue el agente de la creación. El logos es
personal, no un principio impersonal, y es identificado explícitamente como
Jesucristo en Juan 1:14 (“y el Logos se hizo carne y habitó entre nosotros”).
• Palabra activa y creadora: En el Antiguo Testamento, la palabra
de Dios es vista como poderosa y creadora. Por ejemplo, en Génesis 1, Dios crea
el universo a través de su palabra (“Y dijo Dios…”). Este concepto se traslada
al Nuevo Testamento, donde el Logos es el agente activo en la creación del
mundo. El logos no es solo un discurso, sino el poder creativo de Dios que trae
todo a la existencia.
• Cristo como el Logos encarnado: Lo más importante en la teología
cristiana es que Juan identifica al Logos como Cristo mismo, la revelación
suprema de Dios en forma humana. Jesús es descrito como el Logos encarnado, es
decir, la expresión viviente de la razón y la voluntad divina. En Jesús, Dios
se revela completamente al ser humano.
3. Significado esencial de Logos aplicado bíblicamente
En el contexto bíblico, el logos se refiere a algo mucho más
que un principio filosófico o una palabra hablada:
• El Logos es Jesucristo: En la teología cristiana, el Logos no es simplemente
una abstracción filosófica; es Dios mismo en la persona de Jesucristo. Juan
1:14 declara que el logos se hizo carne y habitó entre nosotros, señalando la
encarnación del Hijo de Dios.
• Revelación divina: El Logos es el medio por el cual Dios se revela a la
humanidad. En los Evangelios, Jesús, como el Logos, es el que revela al Padre y
comunica su naturaleza y voluntad de manera perfecta.
• El Logos es creador: Tal como en el Antiguo Testamento, donde la palabra de Dios
tiene poder para crear (Génesis 1), el Logos en Juan 1 es el agente a través
del cual todo fue hecho (Juan 1:3). Es decir, todo lo que existe fue creado a
través de Cristo.
• El Logos es vida y luz: En Juan 1:4, se afirma que “En él
estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Como Logos, Cristo no
solo es el creador, sino también la fuente de vida espiritual y luz para la
humanidad.
• El Verbo de Dios: En apocalipsis 19:13 y 16, Juan presenta a Cristo con dos títulos
importantes, “EL VERBO (Logos Palabra) DE DIOS” y “REY DE REYES Y SEÑOR DE
SEÑORES”. En el contexto de la segunda venida de Cristo y el inicio del reino
milenial en el cielo, Cristo es presentado como el Logos de Dios, de manera que
en la teología bíblica y el contenido de toda la literatura bíblica El Logos es
igual a Cristo.
Conclusión
En definitiva, el término logos, en el pensamiento griego, abarcaba conceptos como la razón, el discurso y el principio organizador del universo. Cuando el Evangelio de Juan lo adopta, su significado se profundiza en el contexto teológico: Logos no es solo un principio abstracto, sino la Palabra viviente de Dios, personificada en Jesucristo. En la Biblia, el Logos es la revelación perfecta de Dios, el agente de la creación, y la encarnación del Hijo eterno, que trae vida y luz al mundo.
Jose M Suazo - MDiv